Desde CCOO denunciamos desde hace tiempo las guías de consecución de objetivos, documentos que determinan una parte esencial de la retribución variable de la plantilla. Y es que estos sistemas resultan excesivamente complejos y están diseñados de forma que dificultan su cumplimiento, generando desmotivación, frustración y un creciente malestar entre las personas trabajadoras.
CCOO defendemos que los objetivos deben ser justos, claros, sencillos y alcanzables. Cuando no se cumplen estos principios, dejan de ser un incentivo y se convierten en un elemento de presión permanente. No es razonable que la plantilla trabajemos al máximo durante todo el periodo y, al final, no percibamos la retribución variable por tecnicismos, criterios poco claros, cambios a mitad de periodo o interpretaciones realizadas a posteriori.
A ello se suma el incremento constante de los objetivos trimestre tras trimestre, que llegan a duplicarse año tras año, sin que exista correlación con los recursos disponibles o la carga de trabajo.
Esta dinámica tiene un impacto directo en la motivación y el compromiso de la plantilla, convirtiendo la retribución variable en una expectativa frustrada en lugar de un reconocimiento al trabajo realizado.
CCOO alertamos también de los riesgos psicosociales derivados de esta presión constante, como el estrés, la ansiedad y el desgaste profesional, que afectan tanto a la salud de la plantilla como a la calidad del servicio prestado a la clientela.
Ante este escenario, CCOO estamos inmersos en una campaña donde exigimos un cambio profundo en el modelo de objetivos del banco:
- Guías claras y estables.
- objetivos ajustados a la realidad de cada oficina
- Una revisión justa de las bases de cobro.