En esta empresa se ha normalizado la presión comercial, justificándolo como “objetivos ambiciosos”. Sin embargo, es una burda excusa para encubrir las deficiencias de nuestra empresa en el liderazgo y en la organización del trabajo.
Se habla constantemente de productividad, eficiencia y resultados. Sin embargo, mientras se nos exige la excelencia a la plantilla, quienes nos dirigen no son capaces de gestionar sus responsabilidades.
Reducen su papel a actuar como una mera correa de transmisión exigiendo abajo lo que le reclaman de arriba y haciéndolo de la única forma que saben: incrementando la carga de trabajo para que sea el propio equipo quien compense sus carencias.
Y es que no estamos ante un problema de rendimiento individual, sino ante una deficiente organización del trabajo y una clara falta de capacidad de las personas que nos dirigen.
La plantilla no somos responsables de las deficiencias organizativas de nuestra empresa. Por ello, CCOO exigimos:
- La racionalización de los objetivos comerciales
- El cese del uso de la presión comercial como único sistema para incrementar beneficios.
- Una planificación organizativa adecuada y bien gestionada en el tiempo, que tenga en cuenta cómo afecta a la plantilla.
- Y un modelo de retribución equilibrado, transparente y justo que reconozca el valor que aportamos cada una de las personas que trabajamos en esta entidad.
El poder de cambiar las cosas

